Diario "La Nación". Buenos Aires, Sábado 05 de octubre de 2013
Estudios culturales
La moda, esa arma arrojadiza en la política
Merkel, Cristina Kirchner o Hillary Clinton despertaron con sus looks comentarios que no suelen alcanzar a los hombres
MADRID.-
Es un hecho. Si los medios de comunicación mencionan el atuendo o cómo
va vestida una candidata política, su campaña electoral se verá
perjudicada y tendrá menos oportunidades de conseguir el triunfo. Da
igual si se hace un comentario neutro y simplemente se describe lo que
lleva puesto, si se alaba su buen gusto o se critica su indumentaria. El
impacto siempre será negativo en la mente de los votantes. Estas son
las conclusiones del estudio que inició en abril último, la plataforma Name It Change It
, el proyecto del Women's Media Center y She Should Run contra el
sexismo y la misoginia periodística sobre las mujeres en política, que
simuló frente a cuatros grupos una campaña entre dos candidatos
imaginarios -mujer y hombre- a los que les hacían visionar noticias en
las que se mencionaba la vestimenta de la candidata, y se alababa su
look o se criticaba su ropa. El resultado: la candidata siempre perdía
apoyo de los votantes en el momento que se destacaba su uniforme (pasaba
del 69% cuando no se mencionaba su ropa al 58% cuando se criticaba su
vestimenta).
En un mundo periodístico en el que la regla de
reversibilidad -no menciones cómo viste ella si no vas a mencionar qué
traje viste él- brilla por su ausencia, no son pocos los ejemplos en los
que la moda se ha utilizado como arma arrojadiza para devaluar la
imagen de las mujeres que habitan en las filas gubernamentales. El caso
de Cristina Fernández de Kirchner y sus controvertidas calzas es el
último de muchos casos en los que las políticas sufren un escrutinio que
no suelen padecer (por no decir que no padecen nunca) sus compañeros de
gremio.Un escote germano
Pero las críticas también funcionan a la inversa. Hillary Clinton, siendo secretaria de Estado, protagonizó polémicas por llevar rodetes y por parecer cansada y abatida por ir sin maquillaje a una visita a la India.
Rachel Larris, vocero de Name I t Change It, destaca que no sólo la moda desvía el discurso periodístico cuando hablamos de mujeres en la política. "A las candidatas se las trata (y se les pregunta) diferente que a los hombres. Por ejemplo, si una mujer se postula para un puesto en el gobierno, normalmente tiene que responder a preguntas como ¿quién cuidará de sus hijos? o ¿no le gustaría a sus hijos que su madre pasase más tiempo en casa? Pero a los políticos nunca se les pregunta sobre este tema, se asume que sus hijos no dejarán de recibir atención parental porque se postulan para un puesto."
Desde Name it Change It (que publicará en 2014 la guía Unspinning T he Spin sobre los términos más sexistas que se utilizan en la cobertura periodística de la política femenina) apuestan por instaurar una norma simple y efectiva para evitar casos como éstos. "La norma del reverso, la que nos dice que si el término o pregunta no tiene sentido si lo usamos con un político, no se emplea con una mujer. Es asombroso cuánta cobertura informativa sobre las candidatas sería absolutamente ridícula si se preguntase a un político. Por ejemplo: ¿qué pasa con todos esos trajes, senador? Sí, a las candidatas se les suele preguntar ¿por qué usa tantos trajes pantalón? La que más lo ha sufrido es Hillary Clinton, pero ella no ha sido la única.".
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